COLUMNA INVITADA

AQUEL 2020 ,DEL CORONAVIRUS, CUANDO LA COSA SE PUSO FEA y A VECES NOS DABA POR REIR.

Fue en el año identificado por algunos como el veinte veinte cuando pasó todo aquello que se identificó, en resumen, como el coronavirus.

Aunque el primer brote surgió a finales del año anterior, de ahí lo de covid 19, la pandemia global alcanzó a México en 2020 y la cosa se puso fea. Más fea que yo, para que se den una idea.

Según recuerdo, cada quien tenía su propia responsabilidad y a nosotros, los ciudadanos, nos correspondía quedarnos en casa. inluso ese fue el lema o la consigna:#quedateencasa.

Y muchos nos quedamos. Otros le jugaron al vivo creyendo que no pasaba nada y, otros más, no se pudieron quedar al cien por ciento en sus casas porque tenían que salir a partírsela, ya sea porque era su única forma de obtener ingresos a través de tal o cuál oficio o porque formaban parte del personal de salud y estos, la verdad ,se la rifaron machín , como verdaderos héroes.

Tanto lo fueron que algunos de ellos y ellas, lamentablemente murieron como también murió mucha gente en México y en el mundo entero , por dicha situación que ,de acuerdo a una de tantas investigaciones, todo había iniciado luego de que unos comensales en un mercado de Wuhan, China, se habían papeado una sopa de murciélago . Hágame el favor.

Esa teoría fue la que más destacó , aunque por supuesto que no faltaron, como nunca faltan en circunstancias así , los que manejan otras y que atribuyen el arranque de los acontecimientos a tenebrosos enigmas o personajes, de que fue creado en un laboratorio , que es otra jugada en la carrera armamentista de las potencias mundiales o que fue por culpa de unos extraterrestres que sobrevolaban el espacio y uno de los tripulantes escupió por la ventana , justo cuando iban pasando por esa ciudad asiática.

Como haya sido, el índice de mortandad, aun cuando hubiese sido uno, dos o tres , pero fueron miles, significó mucho dolor para gran número de familias. También significó o sirvió como un pretexto , para que lo que, en aquel entonces , le llamaban clase política, lejos de apostar a la unidad y a la mesura en busca de la verdad y más eficientes resultados, primero se acusaran unos a otros , antes de asumir cada quien su responsabilidades y sus respectivas autocriticas , ya de perdida mientras duraba la pandemia .

Lo que no faltó y menos en México , fue el sentido del humor aun en estas condiciones . En lo personal no lo reprocho. Algunos de los mejores chistes que me ha tocado escuchar ha sido en los velorios. Nuestro país ha vivido tragedias al por mayor y en cada caso, en mas de una vez, el humor negro se hizo presente y nos ha salvado. ¿ Por qué pasa? Si alguna respuesta quieren al respecto, lean a Monsiváis, a Pitol , a Ibargüengoitia e incluso al propio Freud quien , el muy inconsciente , también llegó a estudiar este fenómeno .

El mismísimo Arreola (aquel que una vez mantuvo un monologo con Thalía y no sé por qué me acordé) llegó a decir a su modo que “….todo ese humorismo está hecho de lágrimas, de rechinar de dientes, de pavor nocturno, y sobre todo de la idea espantosa de la soledad individual. “

Algo por el estilo adujo Nietzsche: “el hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa”.

Por eso fue que en el veinte veinte hasta de esto nos reímos. Porque “hay una delgada línea que separa la risa y el dolor, la comedia y la tragedia, humor y dolor” no dice Erma Bombeck. Ahí radica nuestra sobrevivencia.

De mí, querido diario, poco recuerdo de esos meses : acaso que dormí más que otras veces , que leí y releí algunos textos , que escribí muchas tonterías , que disfruté a mi familia y oré por el bien de mis amigos y amigas.

Que esperé, con paciencia o ansiedad, que se reanudaran las labores y que, como nunca antes, me dejé crecer la barba y me tomé una sesión de fotos comprometedoras para matar el tiempo, pero, para fortuna, como la pandemia por coronavirus , un día inolvidable, desaparecieron .

Miguel A. Aviles.

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